Cochambre en las venas
La jornada comienza con la eterna batalla entre las cobijas y la fría mañana, se frotan los ojos, se voltean, se tapan pero sucumben ante la autoridad de la Mamá o Papá que los obliga a pararse y en estado de vigilia (entre dormido y despierto) se dirigen a la escuela. Y a la hora del recreo esos 30 minutos más vertiginosos del día, entre el bullicio y tumulto se dirigen a comprar un tamal, unas papas fritas (sabritas) y un refresco (coca) o en su defecto un jugo “natural” envasado, con un alto concentrado de azucares.
La andanaza escolar termina y a la salida encuentras una suerte de varios tipos de frituras, chicharrones, una amplia gama de productos de muerte lenta, deliciosos con salsas y chilito en polvo, limón ¡Deliciosos! De regreso a casa en el transporte publico pasas por las calles céntricas de la ciudad, ahí a lo largo se encuentran un gran número de anuncios espectaculares, un Mc Donald, un Burguer King, expendios de comida rápida, con atractivos colores ¿Quién no conoce a Ronal Mcdonald? Las cajitas felices que utilizan de anzuelo para atraer a los niños y de esta forma consuman su producto.
El camión sigue avanzando y llegas a la parada te bajas a dos cuadras esta tu casa. Entra, deja su mochila en cualquier lugar y sube a cambiarse el uniforme, se prepara para ver su programa favorito, antes de que comience por necesidad es bombardeado por tres o cuatro spots de (20 seg.) de comida chatarra por minuto.
Esta situación que sucede cotidianamente a simple vista no representa problema alguno pero la realidad es otra, los elementos que se enumeran en la anterior narración son algunos de los factores que integran un ambiente obesogenico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sustenta que obesidad se debe a la conformación de un ambiente que promueve el consumo de alimentos con altos contenidos de azúcares, grasas y sal, los cuales se difunden en publicidad dirigida a niños, además de que falta un etiquetado claro en los productos, que permita a los consumidores elegir de manera informada. (La Jornada, 15 de noviembre de 2007, notimex).
En México el 70 por ciento de la población padecen ese problema y, alrededor de unos cuatro millones de niños y niñas menores de cinco años padecen sobrepeso u obesidad, ocupa el primer lugar con este problema en el mundo.
Factores determinantes
La creación de ambientes obesogenicos u obesidad pasiva son generados desde la cultura alimentaría que se engendra en el hogar, puesto que, los padres y madres de familia también son parte del mercado meta y objeto de persuasión de las estrategias de marketing y publicidad que se monta entorno a los productos que se promocionan en los medios masivos de comunicación.
Las responsabilidades son compartidas y eso es una realidad pero el Estado como órgano rector de sus gobernados es en quien recae la responsabilidad mayor de regular a las empresas productoras de comida nociva y a los medios que difunden estas campañas publicitarias que han generado la epidemia de obesidad que aqueja a México.
La realidad y sus crudos datos duros exhiben una miseria muy obesa, en donde el estrato más golpeado es la gente con menores ingresos económicos y la ingesta de refresco va en aumento, ante una caída estrepitosa de leche en su dieta semanal.
El estudio de El Poder del Consumidor parte de un registro realizado entre marzo y abril de este año, en Canal 5, en el que se encontró que el promedio de anuncios de comida chatarra por hora en programación infantil fue de 11.25. La mayor cantidad de anuncios de comida chatarra correspondió a la empresa Kellog’s, ocupando el 26% de este tipo de publicidad. Al sumar la publicidad de cereales de Nestlé, alcanza el 31% del total de anuncios.
De acuerdo al estudio, el 46% de los anuncios utilizaron un regalo para provocar la demanda del producto y el 67.5% utilizó personajes para generar el vínculo afectivo del menor con la marca y el producto. Del total de la publicidad de comida chatarra dirigida a la infancia, el 35.1% publicitaron páginas de internet donde los menores encuentran videojuegos con los personajes y productos de la marca.
Precisamente la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) caracterizan a un grupo de enfermedades,- diabetes tipo 2, hipertensión, obesidad, dislipidemias, aterosclerosis, como ECNT, o sea enfermedades crónicas no transmisibles , a las que hay que prestar especial atención dada su asociación con mortalidad precoz.
Es muy interesante y digno de resaltar que en los diagnósticos mediáticos del problema de la obesidad se desnosta el punto de vista clínico o su jerga lingüística para desmenuzar este padecimiento por esa razón se recurre al estudio de Jorge Braguinsky de la Universidad Favaloro,Buenos Aires, Argentina llamado: La obesidad Hoy.Develando ciertos enigmas considero prudente incorporar como factor determinante la siguiente teoría clínica y algunas definiciones más técnicas del tema:
Concepción de la obesidad a comienzos del siglo XXI
Es posible, apoyándonos en lo anterior, imaginar un modelo conceptual de la obesidad:
Las características señaladas arriba permiten tener un encuadre adecuado de la concepción actual de la obesidad.
La obesidad es una condición epidémica, metabólica, crónica, heterogénea,
estigmatizada y con frecuentes comorbilidades, definida por el exceso de grasa
corporal, cuya magnitud y distribución condicionan la salud del individuo. La
obesidad resulta de factores: * genéticos, (enzimas, hormonas, etc.) y * del
medio, (alimentación hipercalórica e hipergrasa prolongada, con exceso de
azúcares, falta de fibra dietaria y sedentarismo obligado).
Puede haber otros factores involucrados: cesación de tabaquismo, alcohol, y
disbalance de neuroquímicos aun no terminado de reonocer (ej. mutación del
receptor del MCR4).
1- epidémica (primera enfermedad no transmisible calificada como epid émica);
2- metabólica (o sea no psicogénica);
3- crónica (o sea señalando lo irrisorio de los tratamientos agudos):
4- heterogénea (por ser poligénica y mostrando que diversas formas de obesidad suponen patogenias,
clínica, pronóstico y tratamiento diferentes) y
5- estigmatizada y de ahí culpógena con disminución de la autoestima y desadaptación social.
Teoría del genotipo ahorrador
La similitud de las cifras de sobrepeso en estos lugares así como en otros muchos tal como puede observarse en el cuadro siguiente (Una teoría robusta), debe llevar a pensar que existen ciertas tendencias propias del genotipo humano que se expresan como respuesta al actual modo de vida, en este caso como nivel de peso, expresado esto en la teoría formulada en 1963 por el genetista y diabetólogo Neel como del thrifty gene (teoría del gen ahorrador)[5] y revisada por él mismo en 1998. [6] Es improbable que un gen sea
responsable de esta compleja respuesta humana, por lo que es preferible entenderla como una estrategia genómica y de ahí teoría del genotipo ahorrador.
Ese genoma fue disponiéndose, en forma muy lenta, a tener una capacidad para enfrentar la carencia alimentaria (hambrunas frecuentes) con la estrategia de
* comer si hay alimentos
* seleccionar preferentemente la grasa, más calorías en menor volumen,
* atesorar en el organismo el surplus calórico en forma de grasa corporal.
En conclusión esta pandemia tiene sus génesis en múltiples factores pero la medicina no puede acabar aisladamente con esta patología. Aquí la labor es titánica combatir a las transnacionales que se enriquecen a costa de la salud de la población. Educar a la sociedad y construir hábitos alimenticios saludables es la solución pero lo obscuro del panorama es que no hay disposiciones legales con fundamentos eficaces para regular esta problemática alimenticia.