Ritos y mitos…
Ritos y mitos…
Cuando el mes de noviembre inicia convergen distintas celebraciones: Todos los Santos, Fieles difuntos, celebraciones paganas convertidas en religiosas, el Día de Muertos de origen prehispánico que al mezclarse con las tradiciones católicas resulta lo que hoy se conoce y por último el Día de Brujas o Halloween exportado por los emigrantes irlandeses y acogido en el seno anglosajón como propio. En México los cuatro rituales se mezclan generando una serie de sincretismos muy interesantes.
Conviven una calabaza de color anaranjada, junto a una calavera de barro muy autóctona, que tiene de fondo una imagen de la virgen de Guadalupe, en este escenario iluminado por velas y adornando la atmosfera con el olor a copal (piedra aromática) ilustra perfectamente la naturaleza del pueblo de México.
La identidad mexicana se muestra trasparente en sus ritos, la cosmogonía autóctona es un legado de carácter invaluable su estética han sido objeto de reconocimiento a nivel mundial como un Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO el 7 de noviembre de 2003 en París, Francia.
Esta tradición ha evolucionado incorporando elementos de otras culturas como regularmente ocurre a lo largo de la historia se mezclan las razas, las lenguas, escrituras, costumbres y se construye una amalgama rica y amorfa que en un principio cuesta trabajo aceptarla y digerirla solo con el tiempo los resquemores se van apaciguando.
Una argucia muy efectiva que el mercado ha utilizado, es la manipulación de las tradiciones y explotarlas comercialmente y así alimentar una falsa identidad basada en el consumismo de las importaciones chinas “basura a bajo costo”. Un aparato industrial volcado a la creación de productos novedosos para satisfacer necesidades huecas de llenar de baratijas los espacios vacíos de su casa.
